martes, 11 de septiembre de 2018

Metiendo el Steam en el Westerm Vol.3 Vicios

Lo prometido es deuda, hoy los vicios y sus virtudes en el salvaje oeste, no seria de extrañar que las aventuras de tu alter ego en sus aventuras en el oeste le llevasen a una partida desperada de cartas, o compartir habitación con una chica de burdel, o a un fumadero de opio.

El salvaje oeste abundaban los vicios, el mas común de ellos era el alcoholismo, la bebida era casi obligatoria para los colonos, lo necesitaban para sobrevivir, servia para acallar el dolor, matar el tiempo y mezclado con el agua podía purificar el agua, así que fue el primer vicio en llegar, traido por los occidentales, el wiski, el ron, la ginebra y la cerveza, eran las reinas del salón seguidas por la zarzaparrilla y otras bebidas, cuanto más se va hacia el oeste menos variedad había, y más sucumbían al alcohol.

"En Caunty Star hay tres salones cada uno de ellos mas cutre que el anterior, el mas cutre de todos esta frente a las cudras, es un edificio de una única planta, de tablones de madera, las ventanas están siempre cerradas, con sus postigos de madera, y la puerta es una mera cortina, el local tiene sobre su puerta el cartel "Gears and son" aunque nunca hubo un señor Gears al mando, y el nombre proveneia de una tienda anterior, los parroquianos del local mueven la cabeza discretamente y gruñen, para Nelly Moon aquel lugar era el paraíso, la cerveza aguada era barata y los rumores corrian siempre por cuenta ajena, los buscadores de oro del Star river usaban aquel garito por ser el más cercano a las parcelas que ocupaban, en una mesa lúgubre en la esquina del local Molly acariciaba las cartas de póker que tenia en la mano, sus hombres se habían diseminado por todo el local bebiendo o jugando.

El autómata libre deposito una pepita de oro sobre la mesa, subiendo la apuesta, el irlandés frente a Nelly vio la apuesta y el buscador de oro que jugaba antes que Nelly se rindió, Nelly doblo la apuesta sacando uno de los pequeños lingotes del robo del banco la semana pasada, lo coloco sobre la mesa, hubo un cruce de miradas, el autómata se rindió, dejando sus cartas boca a bajo, el irlandés destellaba oído y codicia en sus ojos, un movimiento ágil permitió al irlandés sacar una reina de su manga, y anuncio Dobles parejas, sietes y reinas, Nelly que sostenía sus cartas sonrió, había visto el cambio de cartas, sus ojillos astutos no se perdían nada, agarro la mano del tahúr, asiéndole por la muñeca y sacando con dos dedos una carta.- Amigo, es usted un tramposo.-La voz de Nelly era de todo menos amistosa, el hecho de que su otra mano se hubiera escondido bajo la mesa y reapareciera con su revolver que entraba con violencia por las fosa nasal del tahúr- Creo que yo gano- anuncio más jocosa, mientras soltaba la mano y arrastraba el dinero y las piezas de oro hacia sí. lanzo una pieza de oro al barman tras el mostrador que ya volvía a guardar su bate,-Una ronda de cervezas para todos- grito Nelly."

junto con la bebida los otros vicios son el juego y la prostitución, ni que decir tiene que los tahúres abundaban, así como los jugadores profesioanles y los jugadores de la casa, que jugaban con dinero de un patrón a fin de que alguien siempre estuviera sentado en las mesas. en cuanto a los prostíbulos había de toda la calaña, desde locales de lujo en los que el medico visitaba con frecuencia a las trabajadoras hasta carromatos que seguían las filas del ejercito o a los trabajadores del ferrocarril, había profesionales libres proxenetas y esclavos, indias vendidas y en un mundo Steampunk cabria esperar que también haya autómatas

"Ganar al póker siempre ponía a Nelly nostálgica, tiro sus cartas a un lado mientras abandonaba el salón, la cerveza aguada regaba su cuerpo, había derramado tanta fuera como dentro, y cuando estaba así siempre acababa encaminando sus pasos hacia el burdel, El "Tres rosas" era su lugar favorito, era caro y bonito y a diferencia de los demás a las prostitutas no las importaba demasiado que Nelly fuese mujer o hombre. La directora del local la Señorita Alice Capplan tenia un lema, y este es, "Solo importa el dinero" además era una mujer agradable capaz de leer los deseos de su clientela, Wilber el segundo de Nelly solia decir aquello de "Pobre del hombre que se encame con ella" y en ese momento según veía como Nelly caminaba por la calle principal debió murmurar esa frase a sus compañeros que estaba atendiendo sus asuntos.

Entro en el local, Alice la miro de arriba a abajo, y con un gesto suave ordeno a Sybil que se encargase, pocos minutos después el agua del baño cálido estaba preparado, Nelly notaba como el agua hinviente desgarraba su piel y las suaves malos de Sybil la frotaban la espalda"

La próxima entrada la dedicaremos a los indios y el medio natural, la fauna y la flora, espero que os guste y animaos a comentad.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Entrevista a Dioni Arroyo


Las tierras castellanas arropan en su seno a Dioni Arroyo, para muchos conocido. Nos encontramos en la Plaza Mayor y pronto nos refugiamos al abrigo de un café de luz tenue.

Dioni fue el fundador del colectivo de escritores “Los perros del coloquio”, que define como “un colectivo de escritores y soñadores de Valladolid”. Su objetivo era renovar la literatura y permitir a nueva generación germinar en una tierra “demasiado tradicional”. A pesar de que impulsó a dichos autores entre 2013 y 2016, actualmente cada uno ha tomado sus propias derivas pese a que siguen teniendo buena relación.

Dioni da un sorbo a su café caliente, que le empaña las gafas. Mientras seca los cristales, me explica que le “empujó a escribir el anhelo por comprender los sentimientos de las personas que más quiere, el deseo de felicidad, los estados de ánimo que nos afectan y que le permiten a un escritor inventar mil historias”. Afirma que “escribir sobre esos asuntos te aproxima al subconsciente propio y ajeno. La naturaleza humana es impredecible y maravillosa, y podríamos estar toda la vida describiéndola sin conseguir abarcarla”.

P.      La Asociación de Castilla y León de Fantasía, ciencia ficción y terror (KALPA) contó contigo como presidente. ¿Has dado a conocer desde esta posición el Steampunk (o cualquiera de sus variantes)?

D. A. Estuve en la presidencia de KALPA hasta 2017. Decidí dejarlo en la última asamblea para volcarme en la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) de la que soy el vicepresidente. Pero con respecto a la situación del Steampunk en Castilla y León, puedo decir que es un género que va a más. Hay que reconocer que el ritmo de la meseta es muy pausado, y las innovaciones tardan más en llegar, pero insistimos con los aficionados y lectores en su significado y en que vale la pena conocerlo.

P. ¿Crees que este subgénero tiene cabida en Castilla y León?

D.      A. Sí, dado que ya empieza a haber publicaciones. Y no me estoy refiriendo a mi novela, también está Mimi Alonso, que desde el Bierzo cultiva este subgénero en algunas de sus obras. Asimismo, en los festivales CyLcon ha habido varias ponencias sobre retrofuturismos. Y, en noviembre; en la Hispacon de Salamanca, estoy convencido de que también tendrá su espacio.


P.      ¿Cuál opinas que es su posición dentro del Género?

D.      A. Ocupa una posición privilegiada al desafiarnos con un mundo pasado. La ciencia ficción ha estado demasiado enfocada en especular sobre el futuro; y el steampunk habla de ucronías, del mundo victoriano o de cualquier otra época en la que lo analógico marcaba las tendencias tecnológicas. También es una invitación a releer figuras literarias como H. G. Wells o Julio Verne, descubriendo obras como París en el siglo XX, que al haber sido descubierta y publicada hace veinte años, muchos lectores de mi generación se la perdieron. El steampunk viene para renovar la ciencia ficción, para reinventar mirando hacia el pasado, captando numerosos lectores que de otra forma no se acercarían. Además, no solo es literatura, cómic o cine; también posee una acertada influencia en el arte, la moda o la estética. En definitiva se trata de una nueva forma de vivir, una filosofía diferente con la que liberarnos del materialismo actual. El steampunk posee una carga liberadora que nos invita a pensar de manera distinta, a redescubrirnos a nosotros mismos. Es un movimiento cultural que aquí aún no ha conocido el desarrollo de algunos países anglosajones, por lo que estoy convencido de que en mi tierra va a crecer los próximos años.

El Steampunk, en definitiva, se trata de una nueva forma de vivir; una filosofía diferente con la que liberarnos del materialismo actual




Uno de los autores que más ha influencia a Dioni Arroyo es H. P. Lovecraft, uno de los grandes referentes de su juventud. Tanto es así, que parte de lo que escribe “siempre posee licencias suyas”. En su última novela, Cuando se extinga la luz,  también tiene algo de homenaje a su figura.

Pero este vallisoletano profundiza también en el género de su maestro: el terror.



P.      Normalmente los autores de novela negra profundizan en la psique humana. Como licenciado en Antropología social y cultural, ¿por qué atrae tanto el terror?

D.      A. El terror es una respuesta básica, elemental e instintiva de protección hacia aquello que no podemos explicar, hacia lo desconocido. Es algo inmediato que de manera instantánea moldea nuestro organismo para prepararnos, o bien para huir o para defendernos de depredadores. Es bueno tener miedo, es un síntoma de salud mental y hay que normalizarlo en nuestra vida. La literatura y el cine han sabido explotarlo porque saben que experimentar esa sensación perturbadora obliga a nuestro organismo a elevar la tensión arterial. Se liberan neurotransmisores como la dopamina o la adrenalina, que nos causan euforia repentina. El cuerpo, al detectar que la amenaza es irreal (que es producto de una película, un libro o una atracción de feria), responde con la placentera sensación de seguridad, y con algo de serotonina. Lo que pretende – y consigue - asustarnos, acaba ofreciéndonos una cálida sensación de bienestar y euforia muy gratificante, que refresca nuestra fisiología. 


P.      En tu obra Los ángeles caídos de la eternidad hablas sobre una pareja de asesinos, ¿qué has descubierto de su mente?

D.      A. La novela fue muy experimental. Quería hablar de dos jóvenes que son capaces de cometer un asesinato. Pretendía sumergirme en su mente, ver cómo se sienten en esos momentos, cómo lo viven y lo padecen. Y también sus consecuencias. El mundo del crimen me atrae, de hecho, llevo veinte años trabajando como funcionario de prisiones y conozco muy bien esos ambientes. Siempre me ha generado un gran estupor el conocer a homicidas que, a fuerza de negar su crimen, a fuerza de decirse día tras día que son inocentes delante de un espejo al final se lo acaban creyendo; e insisten ante un tribunal que ellos no fueron. Y pasarían cualquier prueba del polígrafo y engañarían al mejor de los psicólogos porque, realmente, no están mintiendo.



Escribiendo la novela (Los ángeles caídos de la eternidad) llegué a la conclusión de que cualquiera podría ser un criminal



Su cerebro ha creado tantos pliegues mentales para negar ese hecho terrible, para poder conciliarse con ellos mismos y atreverse a contemplar su reflejo, que se acaban auto engañando y te repiten que son inocentes sin una sombra de duda. La mente es un auténtico misterio, y vemos y creemos lo que queremos ver y creer, los sentidos se pueden burlar de nosotros. Escribiendo la novela llegué a la conclusión de que cualquiera podría ser un criminal, que todos tenemos unos segundos en los que perdemos los estribos, y matar es una cuestión de escasos segundos. Todos podríamos ser asesinos en potencia si en esos instantes de rabia incontenible nos dan un arma. La causa del crimen en mi novela se basa en una agresión sexual, por lo que también he intentado preguntar al lector quién es el verdadero culpable.



P.      Fracasamos al soñar aborda el transhumanismo, un tema en boca de todos. ¿Qué futuro aventuras al ser humano?


D.      A. Creo que la única oportunidad que tendremos de sobrevivir al siglo XXI será evolucionar de homo sapiens a homo ciborgs. Y la Inteligencia Artificial Autoconsciente nos obligará a ello, dado que hará todo mejor que nosotros. Crearemos una nueva especie que, aunque no serán seres vivos, podrán experimentar sentimientos y comprender sus recuerdos. Ser conscientes de que existen, de que ocupan un lugar importante, y nos forzará a reaccionar. Seguiremos teniendo el monopolio en transformar la información en conocimiento, pero poco más; por lo que cada vez seremos más artificiales, con implantes que mejoren nuestra adaptación a los cambios. Aunque no nos guste, en el momento en que la presión lleve a otros a “mejorarse”, la competencia nos exigirá seguir el mismo camino aunque; como todos los cambios, ni será tranquilo ni pacífico. Los contrarios a la hipertecnificación, bien porque no estén de acuerdo o porque no tengan acceso a la tecnología, se quedarán atrás y formarán el nuevo proletariado.


P.      Entonces, ¿nos convertiremos en hombres ciborg?

D.      A. Lamentablemente, así lo creo. Y evolucionaremos más en este siglo, que en los cien mil años anteriores. Y digo lamentablemente porque será un cambio tan acelerado, que nos provocará vértigo.



Creo que la única oportunidad que tendremos de sobrevivir al siglo XXI será evolucionar de homo sapiens a homo ciborgs



P.      La ficción climática y el greenpunk también han conquistado tus escritos (Fractura, “Las algas del olvido” en la antología El futuro es bosque, etc). ¿Piensas que la civilización ha herido tanto a la naturaleza que se va a revelar?



      D. A.La naturaleza lleva mucho tiempo soportando nuestras permanentes agresiones; y el cambio climático con sus sequías extremas y prolongadas, las inundaciones inesperadas y el fin de algunas estaciones, son advertencias muy severas de las consecuencias de nuestros actos. La naturaleza se revela de manera sutil, y tal vez harán falta sustos mayores para que comencemos a reaccionar. La situación medioambiental es el mayor problema actual, consecuencia de la pobreza en el tercer mundo y de la falta de alimentación y agua potable. Como escritor puedo aportar mi granito de arena con literatura que condene la situación actual, pero creo que debería hacer mucho más. Si queremos legar a las generaciones futuras el hermoso planeta en el que nacimos, todos y cada uno de nosotros deberá hacer algo por el cambio.



P.      Fractura viajará dentro de poco a Lima, ¿cómo te sientes con el público hispanoamericano?

D.      A. ¡Entusiasmado! Ha sido una gran noticia. Este año la Feria del Libro de Lima está dedicada a España y el hecho de que haya, entre tantos títulos españoles, una novela mía me emociona. Y además de ciencia ficción, un género minoritario en nuestro país pero también en toda Iberoamérica, por lo que seguimos siendo unos don Quijotes, luchando contra todo por dignificar nuestra pasión por esta literatura.



P.      ¿Piensas que la “Edad Dorada” del Steampunk está extinguiéndose?

D.      A. No. Más bien creo que se está adaptando y preparando para explorar nuevas vetas de la imaginación. Por ejemplo,  J. Valor en La República Pneumática orienta ese mundo analógico al antiguo imperio romano; una época histórica bastante alejada del mundo victoriano. Y yo, en Cuando se Extinga la Luz (de Huso ediciones), retrato un mundo soviético a mediados del siglo pasado. Creo que hay que buscar nuevos campos para experimentar en nuestra rica Historia para ofrecer temáticas diferentes a los lectores y para no abusar en exceso de lo mismo.



P.      ¿Qué futuros proyectos literarios escondes donde no llega la luz?

D.      A. Bueno, después de mi inminente novela con Huso, estoy trabajando con un ensayo sobre vampirismo desde una visión antropológica: desde la mitología, la Historia en la Antigua Mesopotamia, la medicina con enfermedades como la porfiria, y su influencia en el arte y el pensamiento. El atractivo seductor de la figura del vampiro; que nos ofrece libertad, poder e inmortalidad. Es un tema que siempre me ha apasionado. Es un ensayo que publicaré dentro de uno o dos años, no tengo ninguna prisa, porque me gusta trabajar con calma y hacerlo lo mejor posible.

Para poner punto y final a la entrevista me gustaría que compartieras unas recomendaciones:

a.       Un libro (que nos descubra nuevos universos) La Mano Izquierda en la Oscuridad de Ursula K. le Guin.

b.      Una película (que nos lleve por los caminos más oscuros) La maldición (“ju-on”), del japonés Takashi Shimizu.

c.       Una canción (que nos revele algo de ti) Je veux, de Zaz.

sábado, 8 de septiembre de 2018

Entrevista a Eduardo Vaquerizo



Hoy Lavapiés contará con un ilustre visitante: Eduardo Vaquerizo.

En Twitter lleva por nombre Jon Tichy en honor al protagonista de la serie de novelas de Stanislaw Lem  Diario de las estrellas, El congreso de Futurología, etc. Un autor que ha marcado indiscutiblemente la vida de Vaquerizo. Ya que, según él, Lem "es uno de los más grandes escritores del siglo XX y probablemente uno de los tres mejores escritores de ciencia ficción de la historia".

Aquel hombre gigante en más de un aspecto me espera en una de las tabernas más castizas del barrio madrileño. Con una cerveza (sin gluten, eso sí) en la mano la conversación comienza.


P. Despegamos fuerte. ¿Por qué empezaste a escribir?

E. V.- Pues… no lo sé. Soy creativo por naturaleza. Nunca me he querido conformar con ser espectador pasivo. Me apasiona leer desde muy pequeño. Para mí fue muy natural querer emular a los escritores que me entusiasmaban. Tampoco he tenido mucha vergüenza creativa; ni mucho sentido crítico a priori, de ese que te bloquea. Aunque sí a posteriori, del que es necesario para evaluar lo que has escrito. Eso ayuda, supongo.

Me he preguntado a menudo no ya por qué comencé a escribir, sino por qué sigo haciéndolo. La única respuesta medianamente satisfactoria tiene que ver con dos cuestiones: una pulsión muy primaria por crear y; luego, el reto que supone escribir. Es un desafío personal, muy parecido al del atleta que se entrena una y otra vez sin público, con un único enemigo: él mismo. Luego han venido una serie de recompensas, -entre ellas que te lean, que disfruten con lo que has hecho- pero que solas no justifican el enorme esfuerzo que me supone.  

Empecé a escribir para recuperar esa sensación de asombro, de maravilla, de impacto emocional e intelectual

Ahora que reflexiono me acuerdo también del “flow”. Se trata de un estado mental especial, que solo surge cuando el trabajo se convierte en una rutina diaria en el que las cosas fluyen. Tu consciencia casi es un invitado de piedra, un espectador de un proceso opaco al que asistes sin intervenir y que culmina con la magia de un texto que va apareciendo; una historia, una novela que crece en la punta de tus dedos. Sí, supongo que ese proceso es también otro de los motivos de escribir.    

P- ¿De dónde proviene la inspiración? 

E. V.- No lo tengo claro, para mí todo este proceso creativo es bastante opaco, subliminal, inconsciente, automático. Supongo que los escritores somos máquinas procesadoras de información: leemos ficción, ensayo; vivimos nuestras vidas y nos informamos como podemos de las vidas de otros (solemos ser muy curiosos, muy cotillas). Todo eso es materia prima que se procesa y sale en forma de historias, de prosa, de poesía... Constituye un trabajo que tiene más de artesanía que de arte, pero que termina por producir textos con un significado casi ajeno. Es algo mágico, que suele sorprender el primero al escritor.

Los textos más oscuros, los que crees más ligeros, todos ellos son producto de esa máquina. Como toda máquina, mucho de la calidad del resultado proviene de la calidad de la información de entrada. Dicen de los pintores que su primer deber para mejorar es dibujar. Para un escritor es leer mucho y variado, la mejor prosa y las mejores historias posibles.

Aunque a veces lo que tenías en la cabeza cuando escribías termina por olvidarse y, cuando lees un texto antiguo (aparte de aborrecer el estilo porque nunca se deja de evolucionar), sucede que encuentras relámpagos de comprensión, identificación con ideas, con sensaciones y situaciones muy personales que no sabías que estaban allí; pero sí, lo estaban y las has puesto tú aunque no lo supieses.

Si una novela no se edita y se lee, no está completa, no se puede reconstruir en la mente del lector y cerrar así el acto literario de esa especie de telepatía que es la literatura.

     P- ¿Cómo se siente uno con una larga trayectoria de títulos y premios tan importantes como el Celsius, el Ignotus o el Minotauro a sus espaldas?

E. V.- No soy consciente de que sea tan larga ni tan importante. No dejo de ser un aficionado a esto. Lo primero que pienso cuando veo lo que he escrito durante los últimos, no sé, veinte años, es que no es mucho. No puedo dedicarle mucho tiempo a escribir. Quizá si pudiera dedicarme solo a ello podría haber producido, tal vez, el doble de novelas. Una por año, llegar a la veintena.   

Como es lógico, los premios y las publicaciones son agradables, pero para mi lo más agradable de todo es terminar una novela y que pueda ser publicada y, sobre todo, leída porque es el fin del camino. Si una novela no se edita y se lee, no está completa, no se puede reconstruir en la mente del lector y cerrar así el acto literario de esa especie de telepatía que es la literatura.  

Esa es la parte que más me angustia de todo el proceso porque escapa a mi control y lo que más echo de menos de tener una carrera más profesional. Mi mundo ideal sería uno en el que perteneciera a una editorial fija que publicase todo lo que hiciera (sin olvidar el importante proceso de la edición, claro) y que no tuviera que preocuparme de ese tema. Por desgracia las cosas no funcionan así ahora para casi nadie. Lo único bueno de escribir mucho, lo de la larga carrera, es que se mejora. 

Pero enseguida, detrás de esa reflexión, se me ocurre que me cansaría de una única actividad. Soy de naturaleza inquieta aunque, últimamente, con niños pequeños y mucho trabajo, mi capacidad de multitarea empieza a hacer aguas y a me apetece un poco más de tranquilidad. 

P- Eres ingeniero técnico aeronáutico y trabajas en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Como profesional, ¿qué transportes crees que poblarán el cielo?

E. V. - Pues… es muy complicado especular y acertar pero ¿quién dijo miedo?

Lo cierto es que los combustibles fósiles se están terminando. El problema es que, mientras que el transporte por carretera y el marino no tienen problema con los motores eléctricos y las baterías; los aviones sí, porque no pueden volar si pesan mucho. Ese problema meramente físico, me lleva a descartar por pura termodinámica y economía energética los coches voladores de cualquier especie. No van a existir no porque tecnológicamente sean imposibles, sino porque económicamente y termodinámicamente sí lo son.  

Especulando con posibles transportes aéreos con baterías, quizá podríamos ver el cielo del futuro poblado por un tipo de aeronaves que es mezcla de dirigible y avión, enormes cuerpos sustentadores hechos de tela y rellenos de helio, que harían posible una aeronave de peso casi cero (por sustentación del helio) y que volaría muy despacio  usando motores eléctricos baratos y eficientes.  

El otro paradigma posible es más inverosímil, aunque nunca se sabe. Se trata de que se encuentre una fuente de energía realmente barata, eficiente y transportable (fusión o algo similar) añadido o no al descubrimiento de cómo manejar la gravedad (bastante imposible, por desgracia). Entonces sí, el cielo se llenaría de todo tipo de locas máquinas voladoras  que ahora solo están restringidas al reino de la imaginación de los escritores de ciencia ficción.  

P- La ciencia ficción ha especulado mucho sobre la conquista del espacio. ¿Cómo imaginas que tendrían que ser esas naves que nos permitirían viajar entre planetas? 

E. V.- Muy imposibles. Una vez más podemos lanzar la imaginación o dejarla aquí, anclada a la realidad probada y científica. Si nos atenemos a la ciencia, la barrera de la velocidad de la luz es infranqueable. Las naves que tuvieran como objetivo cruzar el abismo cósmico entre estrellas tendrían que ser, para empezar, muy longevas, porque sería muy complicado y lento acelerarlas mucho e igualmente complicado y lento desacelerarlas en destino.

La única propulsión que, ahora mismo, nos permitiría comenzar a pensar en una nave interestelar es la de propulsión por explosiones atómicas, un proyecto de los muchos que se manejaron durante la carrera espacial. Se trataría de propulsar la nave mediante una serie de explosiones nucleares controladas. El empuje que se lograría sería espectacular. Esa tecnología es, teóricamente, manejable, por más que su desarrollo sería un carísimo infierno que se comería gran parte del PIB del planeta durante cincuenta años.

Cualquier otra opción (y que quiera transportar seres humanos además) pasa por lo irrazonable. Aunque puede que se pueda realizar con una nueva física, aún no descubierta.   

Estudiar el pasado es considerar la fugacidad del presente, tanto del personal como del colectivo

La Historia es una constante en la obra de Vaquerizo, de quien algunas de sus novelas han pisado las aulas. La última noche en Hipatia fue protagonista en la ponencia “When Classical Antiquity and Present Meet: Travelling Through Time in Science Fiction” de un congreso en torno a este asunto. Danza de tinieblas ha sido objeto de una tesina y de una tesis sobre ucrónicas donde  trataban a la novela. Esto pone de manifiesto que existe cierto interés académico sobre esas obras. Esta es otra forma de acercarse a Eduardo, para quien esto le resulta "mágico". Como él mismo afirma, el que menos conoce su obra es su creador, por lo que quizá estos trabajos le permiten descubrir nuevas interpretaciones.

P- Aunque la ciencia y la tecnología marcan tanto tu vida, la Historia también es un tema base en tus novelas, ¿por qué te llama tanto la atención?  

E. V.- Un vez más, no lo tengo muy claro. La historia me fascina porque es un viaje en el tiempo que hacemos cada vez que la estudiamos. Me apasiona el pensar en cómo otros hombres, otras mujeres, en todo iguales a nosotros, pensaban y vivían con otros parámetros mentales. Para ellos el sol salía igual que para nosotros, del mismo color y la noche tenía las mismas estrellas y olía igual. Sin embargo ellos adoraban a Anubis, sacrificaban a otros humanos o se dedicaban a matarse unos a otros con sistemas y armas diferentes a los actuales.  

Al final, creo que lo que me vuelve loco de la historia es esa dualidad: los mismos seres humanos, pero tan diferentes a nosotros. Y la consciencia de que ha habido otros mundos, otras realidades, otras sociedades que se consideraban a ellas mismas, definitivas.

Estudiar el pasado es considerar la fugacidad del presente, tanto del personal como del colectivo. No solo no somos nada, sino que otros ya hicieron lo mismo que nosotros infinitas veces y con infinitas variedades.   Es posible que Danza de tinieblas sea una de las novelas más conocidas de Eduardo Vaquerizo, cuyo éxito no se esperaba en absoluto y que sostiene que nadie puede predecir ni premeditar un éxito literario. 

Para ello, citó cómo William Goldman, en su libro Adventures in the Screen Trade: A Personal View of Hollywood and Screenwriting (1983), que por más que se afirme que se conoce la clave del éxito, lo único que había aprendido en muchos años trabajando allí era que “Nadie sabe nada”.  

    P- Tal es el furor del mundo de Danza de tinieblas que ya hay fanarts e incluso coordinaste la antología Crónicas de tinieblas, de relatos ambientados en ese mundo. ¿Te gustaría que se hiciesen películas de la saga? 

E. V.- Sería algo maravilloso el poder ver lo mismo que veo en mi cabeza cada vez que imagino ese mundo pero reinterpretado por otros artistas. No iba  a ser igual, y eso sería lo bueno.

Llevo tiempo pensando que vivimos aún en los ecos de los románticos y su idea de que el individuo y su autoría, el creador, el artista  son algo sagrado, mágico, tocado por los dioses y las musas. Esa imagen ha hecho mucho daño cuando el arte en la historia ha sido un asunto de colaboración y artesanía. En los talleres de los grandes pintores se elaboraban las pinturas en grupo. La literatura tradicional era reelaborada cada vez que se volvía a narrar y los autores anónimos añadían, quitaban partes, mejoraban y cambiaban constantemente las historias y no pasaba nada.  

Esa era un poco el espíritu de Crónica de Tinieblas, que otros jugasen con mis juguetes y disfrutar todos juntos un rato.

La idea de que alguien hiciera una película, por un lado, es muy tentadora. Mis novelas son muy visuales, yo tengo  una imaginación muy visual y parte de imágenes para crear las escenas, casi de películas hasta con encuadre y efectos especiales y todo. De alguna manera yo ya he visto esa película y lo hice antes de escribir la novela. Verlo en la pantalla de tele o del cine sería algo increíble, un sueño hecho realidad.

P- ¿Será Alba de tinieblas la que cierre el camino empezado por Joannes Salamanca o tendremos más?

E. V.- Probablemente no, pero ahora mismo se me hace muy cuesta arriba seguir con la serie. Alba de Tinieblas ha sido una obra que me ha llevado mucho esfuerzo. He acabado exhausto. Necesito algo de tiempo para iniciar otra novela de la saga. Lo único que puedo decir es que cada vez más me apetece contar lo que le pasa Salamanca después de Danza de Tinieblas. Sería, por tanto, una continuación formal de Danza de Tinieblas, o sea, Danza de Tinieblas 2.

 P- En un momento dado comentas que “sin desafío no sabes escribir”. ¿Cuál crees que es el mayor desafío de un escritor? ¿Cuál ha sido el reto más grande al que te has enfrentado como autor?

E. V.- Terminar una novela, sin duda. Yo me crié como escritor en una época en que nadie escribía novelas porque nadie te las habría  publicado. Escribíamos cuentos y a menudo nos los publicábamos unos a otros. Eso a mi personalidad muy poco capaz de concentrarse mucho tiempo en algo le venía muy bien. Llegué a hacer una novela corta  pero el impulso no me daba para más.

Luego llegó Stranded, que es mi primera obra larga y el desafío de extender el esfuerzo en el tiempo y escribir trescientas páginas me pareció descomunal. Lo fue. Vencer a ese desafío y luego escribir cosas aún más largas y complejas es el combustible que, como decía al principio, me mantiene pegado a la tecla.

A parte de la longitud me he autoimpuesto otros desafíos potentes. El de aprender a hacer diálogos fue uno difícil y otro el  de crear personajes femeninos creíbles e interesantes. Son dos temas muy diferentes pero  los dos supusieron en su momento un gran desafío. 

Tengo más retos. Sí, varios: el humor es uno. El otro es la novela juvenil. Uno más: los libros para niños muy pequeños.

   P- El tema político y la crítica social son constantes en tus obras (esto se ve en las dos partes de Memorias del Gran Anillo, “Milites” y “Dioseros” y en la ya mencionada trilogía, entre otras novelas). ¿A qué se debe? ¿Crees que la ciencia ficción debe servir a estas cuestiones?

E. V.- Si hay algún género que trata ese tema es desde luego la ciencia Ficción. Se ha dicho a menudo que los personajes en las novelas de CF son las sociedades y las sociedades respiran política, son política, que no es otra cosa que el arte de ponernos de acuerdo, por mucho que el término y sobre todo sus actores, estén tan denigrados hoy día. Para poner las cosas en perspectiva basta saber que la guerra es el fracaso de la política.

Servir a esas cuestiones no, porque ningún arte debe servir para nada de forma premeditada. El arte no debe ser utilitarista sino estético. Eso no significa que luego tenga no una, sino muchas funciones; pero si empezamos a hacer arte con intención de algo llegamos enseguida al panfleto, al egotrip y a cosas aún menos deseables como la publicidad.

El arte no debe ser utilitarista sino estético

        P- En La aritmética del caos y en Nos mienten adelantas posibles futuros para España. Han pasado tres años desde la publicación de esa segunda novela, ¿piensas que la deriva del país será similar? ¿Piensas que el futuro será distópico?

E. V.- ¡Ya han pasado tres años! No me lo puedo creer. 
Bueno, a pesar de que mis escritos a veces son muy pesimistas, yo no lo soy. Hay pruebas, sobre todo estadísticas, de que vivimos en el mejor periodo de la historia; donde menos gente pasa hambre y donde hay menos muertes y guerras. ¿Eso significa que debemos relajarnos y volvernos neoliberales? No, queda mucho por hacer, muchísimo en muchos campos; no siendo los menores de ellos el cambio climático, el neoliberalismo depredador, la corrupción, las libertades individuales, el nacionalismo y el machismo.

Hay mucho que hacer pero quiero ser positivo en dos aspectos: las cosas tienen solución y la solución será científica, atea, tecnológica y racional. Todo lo que nos aleje de eso, es un error.

Las cosas tienen solución y la solución será científica, atea, tecnológica y racional.

P- ¿Qué nuevos proyectos literarios despegarán en lo que queda de año y en 2019?

En breve aparecerá una novela juvenil llamada Sueños de fuego, que me hace mucha ilusión. Es la aventura que me hubiera gustado leer de joven. El otro proyecto es otra novela juvenil que está ya terminada y que quiero reescribir para arreglar un problema grave que tiene y si logro revivirla, buscar un editor.

Para más adelante, tengo entre los dedos una novela “a la Miyazaki” no diré más.

Me gusta terminar con un apartado de recomendaciones, así que quiero pedirte que recomiendes:

a.                  Un libro (que nos haga viajar en el tiempo)

Pavana, de Keith Roberts, aunque es un viaje lateral, no longitudinal.  

  1. Una película (que haga pensar)

Stalker. Hace poco he participado en un podcast hablando de ella.

  1. Una canción (que nunca faltaría en tu lista de reproducción)

Shine on your crazy, diamond, de Pink Floyd. Es la banda sonora de La aritmética del caos. 


martes, 4 de septiembre de 2018

Entrevista a R. G. Wittener



A raíz del éxito que ha tenido Monozuki. La chica zorro, hemos entrevistado a su autor, R. G. Wittener; que algunos conocerán ya por ser el autor de El secreto de los dioses olvidados o la antología de cuentos Ni colorín ni colorado.
Con grandes éxitos de fondo y un café en la mesa, Rafael G. Wittener nos habla de Monozuki en Pepe Botella.



R        ¿Por qué la cultura japonesa?

      Es algo que me gusta mucho y desde hace mucho tiempo. Para mí es una de las culturas extranjeras que más me fascina. Supongo que es la misma razón por la que a ellos le gusta la cultura española. Somos dos extremos y por eso nos llama tanto la atención: la cultura del samurái, el tipo de arte (la pintura con acuarela, el estudio de la artesanía de las espadas, los trabajos con acuarela…), la literatura japonesa o las películas de Ghibli

Resultado de imagen de mascaras de matarA la hora de escribir fantasía también me gusta salirme del canon. Yo admiro mucho una novela de la que luego hicieron una película con actores de renombre, Máscaras de matar, justamente porque ambienta la historia en un mundo fantástico alejado del centroeuropeo.

Quizá para Monozuki no fue tanto una decisión personal como objetiva; ya que tiene su origen en un relato de una antología predeterminada por esa ambientación. Y como, ya de por sí, me gusta, ni me planteé cambiarla. 



Además, no estoy jugando con un Japón feudal determinado, sino con un universo que provoca al lector recordar esa cultura pero dejando claro que es un mundo fantástico que tiene sus propias leyes.



Somos dos extremos y por eso nos llama tanto la atención: la cultura del samurái, el tipo de arte la literatura japonesa o las películas de Ghibli

R        A mí hay algo que particularmente me encantó: las descripciones. Son tan profundas, tan exquisitas que parece que has estado viendo esos paisajes, esos lugares, pese a que no has estado en Japón. Se nota mucho el pincel de Ghibli. ¿Te has basado en cuadros, en ilustraciones, en fotografías?
      La verdad es que no hay una referencia fotográfica concreta. Es más el poder evocador de la escritura. Quizá la descripción más complicada fue la del pueblo de Monozuki, Tojinbo. Es más, se va recordando al lector cómo es por lo peculiar que resulta. Tengo algunas notas de cómo es estructuralmente para tener una idea en mente, pero nada más.
R        ¿Has pensado hacer una novela gráfica?
      Eso mejor se lo dejo a quien quiera pedirle los derechos a la editorial. Si el resultado es bueno y me gusta, yo encantado. Me encantaría ver qué ha visto la gente en su cabeza cuando ha leído lo que he escrito.
R        Últimamente el Steampunk –en general toda la ciencia ficción- está empezando a derivar en nuevos horizontes, normalmente orientales. ¿A qué crees que se debe?
      Yo elucubro que la razón básica es exotismo. Echo la culpa un poco a Ghibli por haber creado unos mundos de fantasía que rozaban la frontera con el steampunk en un tiempo indeterminado y en un contexto europeo. Además, a un autor le resulta mucho más complicado encontrar información de culturas de Mesoamérica o africanas, y pecamos de ir a lo fácil.
R        A mí me da la sensación de que el greenpunk suele tender a ir a Oriente, pienso que por la religiosidad oriental y su contacto con la naturaleza.
      Ahí no te sabría decir. aunque, si me lo planteara, reconozco que me costaría hacer greenpunk en Europa solo porque no me resultaría creíble. Soy incapaz de hacerme cree a mí mismo que podríamos derivar por otro lado. Incluso el greenpunk desde un punto de vista futurista, sigue siendo más sencillo verlo en culturas orientales, pese a su industrialización. Pese a la cierta “idealización” occidental de la relación de los orientales con la naturaleza.
 
Suelo decir que mis obras son como ver una película o una obra de teatro donde se tiene la opción de mirar hacia los lados y ver que el decorado o el paisaje no se acaban con el protagonista.
R        Algo que probablemente te hayan dicho, y que yo también opino, es que la novela se queda corta. Queremos más universo de Monozuki.
      Para los que tengáis la versión en papel, veréis que hay un spoiler en la solapa que anuncia el siguiente libro. ¡Nos han quitado la sorpresa! Aunque aún no hay fecha. La secuela se empezará a trabajar con la editorial a finales de este año. También hay que tener en cuenta que hasta que se publicó esta ha habido muchos meses de edición y corrección. Y quiero que a los lectores les llegue una secuela igual de buena. Así que os quiero pedir un poco de paciencia. Además, con la secuela quiero que haya nuevos adeptos, ya que se va a dar un salto hacia un tono más adulto. También se van a dar a conocer sitios que en la novela solo se mencionaban de pasada y habrá personajes nuevos.
Lo cierto es que cuando presenté la novela lo último que me esperaba es que fuera a tener tanto éxito y que me pidieran una segunda parte. Suelo decir que mis obras son como ver una película o una obra de teatro donde se tiene la opción de mirar hacia los lados y ver que el decorado o el paisaje no se acaban con el protagonista. Esa forma de escribir ha jugado en mi contra (¿o no?) y que los lectores quieran viajar por esos ambientes. Así que la historia de Monozuki no se ha quedado ahí.
R        Hay ocasiones en las que la novela, desde mi punto de vista, roza lo juvenil. ¿Era tu idea inicial?
Resultado de imagen de ready player one      A ver, tú me conoces, soy un poco niño. Monozuki. La chica zorro es una novela de aventuras. Yo la literatura “para adultos” no la entiendo, salvo cuando escribo cosas para personas “muy mayores”. Sí que es cierto que se habló con la editorial de que fuera una novela apta para jóvenes ya que no hay nada que no lo fuera; pero se procuró que el tono fuera adecuado. La historia original era la de una chica de 14/15 años por lo que tampoco podía ser una historia muy “para mayores”. Es más, el personaje tuvo que crecer hasta que surgiera Monozuki. Considero que no necesita que sea exclusivamente para adultos, algo así como Ready Player One. El tono del siguiente libro será algo más maduro. 
R        ¿Y el mapa para cuándo?
      ¡EL MAPA! El famoso mapa –risas-. La verdad es que con la editorial se habló y el mapa existe. Pero era una referencia para mí, era un mapa muy sencillo. La editorial decidió que, al ser un universo más manejable en el primer libro, no se incluyera. Pero si se acaba esta edición o se hace una edición especial, quizá pensemos incluirlo. Aun así, el segundo libro es más que probable que incluya un mapa.
R        ¿Podrías adelantarnos algo?
      Poco puedo adelantar. No sé si va a ser la última entrega. Y que Monozuki va a viajar mucho. Vamos a conocer  bastante más sobre la geografía de su universo. Volverán los personajes de la primera novela y se desarrollarán algunos.
Ø  Las recomendaciones de Rafael G. Wittener
- La princesa prometida, el libro
- Tygra, hielo y fuego, película de animación americana
- La fuerza interior, la película
- Banda sonora de Monozuki: BSO Ghibli y Ghost in the Shell y Blade Runner
 

Metiendo el Steam en el Western Vol. 2 Oro

Siguiendo con nuestra guía de como podría haber sido el salvaje oeste, y desmenuzando esta época, hoy vamos hablar de el segundo metal más mortal de mundo, El Oro.

Por su causa han asesinado a más gente que por la de cualquier otro material, salvo el Coltán, y eso es en tiempos modernos, no obstante hoy hablaremos de como extraer el oro en un mundo Steampunk, a mi parecer la explotación del oro en los ríos con bateas, lavando el oro, o con maquinas y dinamita.

grandes maquinas a vapor alimentan un taladro percutor de treinta centímetros de diámetro, que perfora la piedra y bombea fluido dentro del agujero, que se filtra por las grietas y las agrandas hasta romper la pared. O maquinas que hacen vibrar la tierra filtrada en bateas gigantes, que separaban el polvo del oro.

"El buscador de oro levanto sus brazos mecánicos, que chirriaba con las juntas de cuerpo metálico oxidad por el agua en la que se encontraba cubierto hasta la cintura, metió los brazos con la batea, para recoger arena del fondo del rio, mas allá, otros buscadores de oro, en una concesión más grande una gran maquina de vapor percutía el lecho del rio, moviendo las aguas para agitar el lecho, que con las bateas sacaban el polvo de oro. Rio arriba la concesión minera de los hermanos Callum explotaba una veta, tres maquinas hidráulicas taladraba la roca maciza hasta treinta centímetros de profundidad. el capataz asiático, un hombrecillo desgarbado que parecía tener más codos que los que debería coloco el barreno en el agujero recién abierto, después frotando sus dedos índice y pulgar eran cromadas prótesis, modificadas para hacer la labor de un yesquero, la chispa prendió la mecha, que se consumió rápidamente hasta causar una explosión potente, la piedra se separo en grandes bloques que los operarios arrastraron con palancas hasta la maquina que aplasta hasta desmenuzar la roca y dejar solo el oro."

El segundo tópico a tratar hoy es el Banco, los bancos en el salvaje oeste eran entidades de crédito, que eran respaldadas por empresarios, y juntas de empresarios, edificios aislados, la planta del edificio divida en dos zonas, la primera era una zona donde los clientes ingresan detrás la barrera, donde esta el despacho y la caja fuerte.

"James Callum, entro en el banco a depositar el oro recién extraído de la mina, cruzo la puerta del "Gold bank" en la calle principal de County star, vestia su habitual abrigo largo sobre las ropas de faena, y junto a la pistola cargaba el saquito de oro, avanzo hasta la mesa del cambista, que ya conocía desde hace meses, deposie el oro sobre la mesa, el cambista lo examino con cuidado, y lo peso, escribió la cifra en un papel de su libreta que saco de su bolsillo, la bascula hidráulica succiono el oro, mientras el señor Callum se dirigía a cobrar la suma en dólares, el oro pasaba a un hornillo, donde se fundio hasta licuarse, y dejándolo caer en crisol con moldes de ligontes de pequeño tamaño.

El carruaje a vapor choco contra la ventana el piloto descendió del pescante de un salto, y los demás pasajeros entraron a la carrera en el banco, todos con sus armas en mano, ¡Todo el mundo al suelo, Carajo!- grito la voz de la pecosa bandolera Nelly Moon.

Espero que os allá gustado, no dudes en preguntar, y  en la siguiente entrega trataremos los vicios en el salvaje oeste.