martes, 19 de mayo de 2015

Un año de vida

Cuando cinco idealistas nos juntamos para disfrutar de San Isidro el pasado año,2014, nunca pensamos que fuéramos a llegar hasta donde estamos hoy, en este año de vida, hemos hecho muchas actividades, pero sobretodo hemos crecido, como asociación, y madurado hasta llegar a ser un referente local y nacional, Junto con nuestros hermanos de Steampunk Valencia.

Hemos hecho visitas a decenas de museos, un par de picnics, partidas de rol de mesa, y colobarodo en múltiples actividades.

Así que llegado a este punto, me gustaría dar las gracias a todos los miembros por participar de nuestras actividades, y proponer mas y mas, por que nos ayudan a crecer. Y mención especial a Terra Zodyhak y Adri Martin por ayudarnos desde la lejanía, darnos ideas y en general por ser tan buenos amigos.

Entre las muchas actividades que hemos realizado, algunas han quedado en mi memoria como imborrables, como el maravillosos Hallowen en el Pub Ithilien, la visita al Museo Cerralbo, El museo del Romanticismo, la colaboración en la 1ªJornada Steampunk de casa del libro, la primera reunión en el cafe Ajenjo y claro esta la reciente celebración de nuestro picnic de aniversario

así que muchas gracias a todos por ayudarnos a llegar a un año de vida.

Att: En nombre de la directiva de SPM, Maese Iditxa


lunes, 2 de marzo de 2015

Taller de Microrelatos steampunk

Con motivo de la primera jornada Steampunk "Nuestra patria es es el tiempo" realizada por Casa del libro de Gran Vía y la editorial Nevsky, hubo entre sus muchas actividades un taller de microrelatos, inpartido por Sofia Rhei y Francisco miguel Espinosa.
En el se explico que el microrelato es un genero literario que debido a su brevedad (máximo de 500 caracteres), es muy complejo, en el abundan, casi obligadas las elipsis, y son poco frecuentes las descripciones y los diálogos.
Ademas de las anédoctas de la "Abuela drogadicta" y "La cocacola blanca", se leyeron varios microrelatos, de los asistentes. Yo redacte tres, que pongo como ejemplos de microrelatos steampunk.
EL CIRCO DE VAPOR: Nunca se marcho, el espectáculo debía continuar, la nube de vapor no se marcho jamas.
LA CARTA NO ENVIADA: El servicio de correos no se parecía a ningún otro, cuando fue a echar la carta en el buzón de vapor, recibió la respuesta a la carta que no había enviado.
LA MAQUINA: Había dos nieblas en la ciudad, una procedía de una maquina, la otra de la ciudad, nadie quería un Londres sin niebla.
Estos son los que yo escribí, si participaste en el taller y quieres compartir tu obra, adelante, se bienvenido a hacerlo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Heridas de guerra

Madre dijo: “No vayas a la guerra, Tony. Nuestra gente nada tiene que ver con eso, hijo”. Pero no la escuché. Ojalá lo hubiera hecho.
He perdido la noción del tiempo que llevo aquí encerrado. Descartado como un mecanismo mal construido. Separado de aquellos que no han sucumbido en vida.
“Exceso de pólvora en las venas”, dicen los doctores cuando creen que no les oigo. “Exceso de alcohol barato en la azotea”, añade otro, provocando la hilaridad del resto.
No he matado lo suficiente. No he muerto como debería. He cometido el delito de enloquecer tras haber visto a mis compañeros morir abrasados por un cañón de vapor o despedazados por una termogranada de metralla.   
“Un simple brote de tristeza subcerebral”, declara mi trepanador de pensamientos, henchido de orgullo por su sapiencia. “Bebe este jarabe y estarás de vuelta en el frente en una semana”.
Reconozco el brebaje incluso antes de que llegue a tocar mis labios, catalogándolo según baja por mi garganta como la absenta más extraña que haya probado nunca.
Poco después, sobre mi catre, en este inducido estado de ensoñación etílico-psicótica, intento en vano utilizar los sonidos que me rodean como anclaje a una realidad que se desvanece por momentos de forma terrorífica.
Una ruidosa tartana recorre solitaria la calle que rodea el hogar de los locos. Petardea ruidosamente mientras el traqueteo a la que el empedrado la somete convierte el mecanismo en un concierto de fricciones varias. Un ruidoso recital que se va a apagando según el ingenio mecánico se aleja rápidamente. Nadie permanece mucho cerca del manicomio. Todos temen las repercusiones socio honrosas que puede acarrear ser visto cerca del Colmillo, como llaman algunos a este edificio.
Pronto el silencio deja sitio al ronquido desconsiderado proveniente de la burgo. Un rugido bestial que hace que me revuelva entre las sábanas, aterrado de que mi cerebro vaya a quebrarse. Balbuceo palabras de ayuda, pero he olvidado mi idioma materno, y solo consigo emitir ese incoherente murmullo agónico que tantas veces he oído por parte del resto de pacientes.
Es entonces cuando le veo. A lo lejos, junto al alfeizar de la puerta. Manchado de barro como lo estaba el día que le mataron. Me hace gestos para que me levante, quitándole importancia a mi herida. Soy incapaz de desobeceder la orden de mi subordinado, y me pongo en pié.
Gigantes babosos bloquean las salidas con sus grotescos cuerpos deformes, interponiéndose entre mi amigo y yo. Nunca les ha hecho gracia que un paciente se levante después de que se hayan apagado las luces. Sin excepciones.
Mi reacción ante un enemigo que me ataca surge de forma tan automática como violenta. Su sangre es del mismo tono verde que el brebaje que me han suministrado. Corre por las paredes y engalana mi ropa.
Avanzo apresuradamente por el pasillo mientras las paredes golpean mis hombros. Llamo a gritos a mi compañero caído en combate mientras desciendo por las escaleras de caracol. Cincuenta puertas, trescientos rostros deformes, dos mil escalones. La arquitectura se retuerce con intención de confundirme, pasando del pétreo gótico a la intangible pesadilla. Las puertas se vuelven fauces y los escalones precipicios. Es entonces cuando me doy cuenta de que me he perdido.
- ¡Maldita sea, Byron!- grito desde las profundidades de la desesperación- ¡Tenemos que retirarnos antes de que los boches nos encuentren! Me da igual que estés muerto, soldado. ¡Quiero una ruta de escape ahora mismo!
Ruidos de botas inundan mis oídos. Byron consulta su mapa antes de indicarme que rodee la colina de engranajes enfrente mío y tome la segunda garganta de roca por la derecha.
El enemigo dispara sus gritos en contra de mi liberación. Sus proyectiles zumban a mi alrededor, incapaces de abatirme.
Me agazapo entre el vapor, me escudo en el ruido de la maquinaria y me escabullo por la ruta que Byron ha sugerido. Cierro una esclusa metálica detrás mío y corro. Corro como solo un hombre peleando por su vida es capaz de hacerlo.
Doblamos una esquina y me apoyo contra la pared mientras recupero el aliento. Byron no aparta la mirada del mapa, sopesando cada opción, escrutando cada alternativa mientras yo vomito sobre las gastadas baldosas.
- Vamos señor, ya casi lo ha conseguido- me alienta sonriente, sin la mas mínima sombra de preocupación en su rostro.
Por un segundo olvido mi agónica situación para preguntarme porqué mi cartógrafo no pluraliza.
Byron me señala un punto concreto en el mapa. La misma ventana que se encuentra a sus espaldas.  La primera ventana transparente y sin barrotes que veo en lo que parecen ser siglos.
Una sirena suena mientras las estrellas comienzan a poblar el cielo tras el vidrio. Y a una distancia prudencial del Colmillo, como si no quisiera contagiarse de locura, la burgo emerge orgullosa del suelo. Un caleidoscopio de colores ocres y apagados bañados en una bruma blanquecina en contraste con la oscuridad nocturna. Un orgulloso monumento vertical a las vidas dispares y las oportunidades plausibles.
El enemigo irrumpe por ambos flancos. Byron levanta la vista del mapa para mirarme. Es entonces cuando comprendo porqué no puede venir conmigo.
- Adiós soldado. Nos vemos en la otra orilla.
Un estallido de cristales. El mundo gira caóticamente delante de mis ojos durante una eternidad hasta que una explosión me alcanza. Mi cuerpo grita de dolor mientras destroza una humilde choza de hojalata en su caída. Gira una y otra vez sobre el suelo hasta que queda tendido inmóvil boca arriba.
Desconociendo aún si sigo vivo, observo el agujero que he dejado en la fachada del edificio puntiagudo que acabo de abandonar. Observo cómo esos abominables seres me miran desde la altura. Sorprendidos de hasta qué punto estoy loco. Comprobando si por fin he fallecido.
Me incorporo despacio, como si quisiera saborear su decepción. Luego me giro y corro hacia la burgo ignorando el dolor que inunda mi cuerpo. Impulsado por la insólita energía del soldado en busca de un poco de paz.

lunes, 9 de febrero de 2015

El sistema Holmes para huellas dactilares- DIY

Leyendo las novelas de Sir arthur Conan Doyle, me tope con el afamado detective y con su sistema, no son pocas las menciones a Huellas digitales, que se dan en sus casos, así que pensé como lo haría el señor Holmes.

La respuesta fue sencilla, explicare el proceso general, en primer lugar hay que localizar una huella, en segundo lugar hay que obtener una impresión de ellas y un juego con el que comparar.

En primer lugar explicare que para llevar a cabo este sistema necesitas Un objeto del que sacar las huellas, por ejemplo un Candelabro, con una Lupa buscaremos por la superficie del objeto Huellas.


despues con polvo de grafito, que puedes obtener de un portaminas y con ayuda de un mortero y su mano pintaremos con un pincel suave (el mas suave que podamos encontrar) la huella, quitaremos el exceso de grafito soplando.

Ahora tenemos que transferir la huella a papel, lo mas sencillo es usar Papel engomado blanco, mediante exposición directa.

Ahora la parte divertida es con tinta conseguir una impresión de la huella de cada sospechoso, y comparar con ayuda de la lupa hasta alcanzar un resultado satisfactorio.

domingo, 4 de enero de 2015

Feliz 2015

Desde Steampunk Madrid, y la directiva del grupo deseamos felicitaros la entrada en el nuevo año, y ya puestos agraceceros estos meses en los que hemos compartido nuestros gusto por los retrofuturismos.
Aprovechando estas lineas recuerdo a nuestras varias decenas de lectores, por seguir el blog.
En breves pondremos  de actividades por meses para este año.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Cravat o Ascot

El cravat o Ascot es un pañuelo que los hombres usaban como complemento en época victoriana, a día de hoy se usa solo de manera formal en bodas y eventos similares, este pañuelo es el precursor de la corbata y la pajarita.
(Maese Iditxa luciendo un cravat DIY de color mostaza)

A simple vista es un pañuelo largo y rectangular con mucha caída natural, se confeccionaba originalmente en seda natural, aunque yo sugiero usar tejidos que se puedan lavar, para uso a día de hoy.

la forma mas fácil de confeccionarlo es cortar una tira de tela de unos 15 cm de ancho por un largo, que puede variar, este tiene que ir desde aproximadamente la cintura hasta el cuello, bordearlo y volver a caer hasta casi la cintura, el acabado de los extremos puede ser recto, en pico o en doble pico, eso es a gusto del consumidor.

para darle consistencia aremos las piezas dobles, dejando la vista de la tela en el interior, para que al coser y dar la vuelta quede el lado visto a ambos lados y las costuras en el interior, ahora pasamos a lo dificil de la prenda, el único punto que realmente cuesta es, que la prenda en su centro posee unos carectirticos pliegues trasversales que le dan su forma, y la hacen cómoda para ir en el cuello de la camisa, tras hacer estos pliegues a gusto, suelen ser tres, los coseremos para asegurarnos de que ni se suelten, así conseguiremos marcar el centro del cuello y el final a ambos extremos.


Las formas de Atar este pañuelo varían según la ocasión si esta es formal, informal, pero las puntas inferiores siempre quedan ocultas debajo de la camisa o el chaleco. Si la ocasión es informal este se ata alrededor del cuello con un nudo abierto quedando los extremos dentro de la camisa. Si la ocasión es formal, se ata alrrededor del cuello de la camisa con un nudo cerrado, semejante al de una corbata, si es solemne, como un funeral, pero si es formal pero no solemne se ata con un nudo abierto, que es bastante mas comodo, en cualquier caso las puntas acaban debajo del chaleco.


lunes, 8 de diciembre de 2014

Un final predecible

Holly Morgan se puso el pañuelo tapando su boca, las gafas que ataba con una cinta de cuero a su nuca taparon con sus vidrios verdes sus pequeños ojos, calo su sombreo hongo hasta sus orejas, la camisa que en el pasado había sido blanca tapaba su torso y el pantalón de montar sus piernas, los zapatos eran sencillos y cómodos, a su cintura ceñía una pistolera y en ella un revolver de dos tambores consecutivos de su propia invención, sus guantes de algodón blancos con los dedos cortados descansaban remetidos en el cinto, Trepo hasta su montura, aquel animal era según muchos el mejor para un viaje rápido y Holly no tenia nada de objetar al respecto.

El animal era un reptiloide bípedo y vegetariano, un dinosaurio criado en granjas de Ohaio, recreado genéticamente en laboratorio. Y lo mas importante, era gratis, su antigua dueño yacía en el suelo a unos metros de distancia Holly le había disparado a quemarropa, ahora el mundo tenia un cuatrero menos del que preocuparse y Holly un nombre menos en su lista, y un cheque del Railway National Bank esperándola en Denver si se daba prisa podía llegar en unos pocos días, pero aquel sujeto había dicho antes de morir que Pitti Gatlin estaba allí y que el era de su banda y una sarta de chorradas y amenazas sin fundamento sobre lo que Pitti y su banda la harían si la pillaban.

Holly miro al este, después al oeste, finalmente cabalgo hacia el Este, alejándose de ese abrevadero perdido en mitad de ninguna parte, Cabalgo a trote buscando con la mirada algo que la diera una pista, finalmente el sol emprendió el trecho final, y se oculto entre las distantes montañas, Holly busco con la mirada refugio, y solo vio llanura, así que descabalgo, ese lugar estaba bien para acampar, también como cualquier otro.

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Jarred wildfire estaba apostado en lo alto de una pequeña colina, con su rifle winchester de cerrojo y percutor de aguja listo, le había añadido un sistema de impulso por gas y dos probetas con líquidos sobresalían por encima del puente del arma, insertadas en una modificación, aquellos líquidos lubricaban el arma y anulaban el sonido, de esta, Eran sin lugar a dudas el orgullo de Jarred, que era el inventor de ese sistema.

Jarred habia visto pasar a Wilbur “seis dedos” el cuatrero hacia dos dias, y ahora esperaba su regreso, para que le condujera a la guarida de Pitt Gatlin, pero acababa de descubrir que una embozada figura cabalgaba a su bestia, y eso solo podía significar que el cuatrero había muerto.

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Jorah Maxden farfullo, siempre farfullaba, levanto la vista de su mesa de trabajo, miro el reloj, volvió a bajar la mirada y siguió trabajando, en su mesa habia un revoltijo de tubos, culatas, cañones probetas y un alambique, maquinas para hacer municiones y un pequeño barril con pólvora, así como fósforos, velas, papeles con anotaciones, diagramas. Hace unos años consiguió el mayor avance que se podía hacer en su carrera, sustituyo un brazo por un cañón gatlin funcional y transportable, fue el mayor error de su vida, porque aquel hombre resulto ser un bandido y un canalla, ese y no otro era el motivo por que se había ido de Luisiana y se había instalado en un pueblo llamado Topeca, en que nadie le conocía, allí había comprado una casa con un pequeño taller, y trabajaba haciendo armas y municiones, pero no habían tardado en encontrarle y por esos el lugar se había llenado de pistoleros que querían sus exóticos servicios.

La puesta se abrió de golpe, un hombre de rostro cruel con barba se hallaba en el quicio de la puerta, su brazo derecho colgaba junto a su cuerpo, y a partir de su codo todo parecía una gatlin, estaba herrumbrosa, y claramente necesitaba ser reparada , en su otra mano portaba un revolver, su vestimenta era una mezcla de casaca militar de color gris, con una gorra de artillero y un abrigo largo, con botas de monta y polainas, tras de el se oían voces, y sonaban zafias y groseras.
La tensión se podía cortar en el ambiente, Jorah había esperado y temido que ese día llegara y finalmente había llegado.

Pitt Gatlin entro en el taller, sin hacer caso a la muda oposición del armero, le acampoñaron dos zafios bandidos, mal hablados, uno calvo, el otro suci y joven, el calvo escupio en el suelo mientras lo toqueteaba todo.

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Wilbur Willoby era predicador, predicaba la palabra del señor, lucia su sotana impoluta y su biblia, y un colt del calibre 45, sus palabras eran educadas, y su voz agradable, pero sus ojos resultaban terribles, sobretodo cuando hablaba del infierno, parecían brillar, El odio y furia le consumian por dentro y ese era el motivo por el que el buen predicador, el alma mas caritativa del oeste viajaba con su biblia, su petaca y su colt, en sus discursos hablaba del cielo en la tierra y como hallarlo, para el los buenos hombres debían unirse y echar a los agentes del mal, expulsarles hasta Mejico, a Canada o al Infierno, cerrar las fronteras.

Y el buscaba a esos agentes del mal, para redimirles ante dios, pero Pitt Gatlin seria para el diablo, y el le enviaría a reunirse con el, de eso no le cabía duda.

El buen predicador, no siempre había sido predicador, antes de eso había sido soldado y después de eso había sido un forajido, pero había recibido la llamada de dios, en forma de bala, y por eso cambio, recogió las ropas de ese predicar moribundo y le envío con su creador mas rápido de lo que sus heridas le habrían conducido, ahorrándole dolor en un acto de caridad cristiana, Pitt habia matado a ese hombre solo por censurar la violencia en sus discursos, para Wilbur la idea de matar a un predicar en la iglesia, mientras se cambiaba de ropas en la sacristía, como había ocurrido, era impensable, pero para Pitt, era lógico y aceptable. Este hecho habia sido el causante de que abandonara la banda y rechazara a su amigo Pitt. Asi que se fue disfrazado de predicador.

Después de eso Pitt se había convertido en Pitt Gatlin, y había destruido pueblos enteros por oponerse a el. Y aunque el predicador intento ser un buen predicador, cada noticia sobre Pitt y su banda le hacia mas dificil ser un hombre de paz, y ahora ya no podía hacer otra cosa, sino buscar a su antiguo camarada y meterle balas en el cuerpo hasta que se parara quieto y bien muerto.

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Pitt Gatlin tenia un plan, siempre tenia uno, estaba en Topeca por dos motivos, uno era que le repararan la gatlin que le hacia famoso, la otra era atraer a cielo abierto a todos los caza recompensaras que le perseguían que no eran pocos, por eso había hecho tanto ruido al llegar, para que la noticia se difundiera como la pólvora, el mismo había planeado como hacerlo, de modo sublime, había traído a veinte hombres con sigo, aunque ocho estaban escondidos alrededor de Topeca, todos ellos bien armados, cuando acabase no quedaría rastro de ese pueblo.

Apunto a Jorah, este empezó las reparaciones, tan rápido como podía, dado que para ser un armero le gustaban poco las armas, sobretodo por el hecho de que estas en concreto le apuntaban a el.

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Habia tres cosas que Pitt Gatlin no habia tenido en cuenta, la primera de ellas es que los caza recompensas son astutos, otra es que no parecen caza rrecompensas y la tercera es que algunos los ciudadanos de Topeca no eran ni ciegos ni mudos.
Estos tres hechos fueron por decirlo suavemente fatales, para Pitt, y hubo un cuarto que a lo mejor fue a un mas fatal y este era apuntar a un viejo armero para que te reparara un arma, este pudo ser tal vez el hecho definitorio que acabo con el celebre Pitt, mientras hacia su cabilas de cuantos de sus enemigos caerian en su trampa no se fijo en las manos del armero que reparaba el brazo del arma, o mas bien lo modificaba, pero Pitt mascaba tabaco y pensaba en su futura fama y como cada hombre mujer y niño temeria el nombre de Pitt.

Peter Walter, que ese era el verdadero nombre de Pitt, habia sido un entusiasta hijo de granjero, que soñaba con ser un soldado de artilleria afamado y contar las bajas por decenas, pero en algun lugar su sueño se había hecho añicos, eso ocurrió el día que se alisto, podía haber elegido un bando u otro, por que la suerte geográfica le había hecho nacer entre ambos frentes, en la que en aquel momento era una guerra de territorios en disputa, y eligió unirse a los Confederados, esta elección cambio su suerte, pues los confederados estaban llamados a la derrota y los esfuerzos de Pitt no cambiaron el resultado de la guerra, aunque puede que la alargase considerablemente, en todo caso su sueño estaba truncado y otro se hizo en su lugar, tras la batalla de Misuri resulto herido y predio parte de la movilidad de su brazo, entonces fue cuando Jorah, le encontró.

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Jorah había tenido sueños y los había cumplido, hacia el fin de la guerra abundaban los tullidos y había pocas prótesis, y muchas armas, entonces al armero se le había ocurrido usar las armas que el fin de la guerra le incendiaria vender a buen precio, y uso piezas para hacer prótesis funcionales, entonces llego Pitt y le hizo una propuesta extraña pero apetecible y así se implanto el primer arma prótesis funcional en una persona, y comenzó la pesadilla de Jorah, porque de pronto todo el mundo quería aquello, incluso los sanos querían un brazo armado.

Por eso cuando reparaba el brazo sintió una mezcla de orgullo y odio, un odio puro y casi perfecto, de esos que inspiran grandes citas, en los libros y que todos recuerdan, incluso mas allá de los hechos.

Por eso instalo esa pequeña pieza plateada en el interior de la gatlin y Pitt no fue capaz de percibirlo y ese fue el momento crucial del fin de Pitt y su reinado de terror.

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Los vigías no alertaron a Pitt, por que de hecho estaban muertos en sus puestos de vigilancia, eran tan arrogantes en su presunción de que podrian reconocer a cualquier caz recompensas que el predicador llego hasta ellos sin levantar sospechas y con su bastón les hundió el cráneo hasta hacerlo ser cóncavo, por supuesto que rezo por el alma de los difuntos, y tambien que saqueo los cuerpos, y los apilo, y después desato los caballos y los llevo al pueblo para venderlos y se alojo en en la pequeña capilla metodista donde el párroco estuvo encantado de compartir su techo, su vino y sus historias

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Jarred Wildfire llego a caballo con un grupo numero de vaqueros a los encontró en el camino, se sumo a ellos y llego hasta la cantina sin hacer ruido, allí se entero de las buenas nuevas sin hacer una sola pregunta y al anochecer ya sabia cada escondite de los hombres de Pitt, así que cogió su rifle y subió al deposito de agua con mucho sigilo, allí estaba apostado uno de los hombres de Pitt, y pensando que era el relevo le saludo cuando llego arriba le tendió la mano y Jarred subió, desenvaino su cuchillo y se lo clavo en el cuello de parte a parte, así dejo el cuerpo embozado con el pañuelo y el sombrero y parecía dormido con el arma en las manos y se escondió detrás de el.

Jarred a diferencia de otros, no conocía a los matones , ni al propio Pitt, indudablemente había oído hablar de ellos, y ciertamente no le gustaban pero no sentía odio hacia ellos, lo cierto es que era un cazador, cazada alces y osos, y vendía la carne y sus pieles, pasaba mas tiempo con los nativos y en los bosques que con sus congéneres, pero un día Pitt, antes de ser Pitt Gatlin habia pasado por un pueblo, le habían gustado las pieles de un comerciante y como no podía pagarlas con dolares las había pagado con violencia y plomo, esto provoco en Jarred una aversión terrible hacia Pitt, que se convirtió en su presa, pero Pitt cabalgo y le perdió la pista, y ahora cazador y presa estaban en la misma liza, y el cazador iba a recuperar el honor perdido al perder a su comprador de pieles.

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Holly Morgan Era una chica linda de ciudad, pero tenia gustos y aficiones, sus gustos eran indudablemente caros y sus aficiones mas viriles de lo que a una chica le convenían para encontrar marido, era caza recompensas por el dinero, su padre había sido soldado y ella tenia seis hermanos mayores que ella que le cuidaron cuando su madre murió, siendo Holly muy niña para recordarlo, su padre puso normas cuartelarías en casa y una férrea disciplina y sus hermanos se convirtieron sin excepción soldados, y ella también, pero en el ejercito de los EEUU, no había lugar para mujeres así que con todas las habilidades de un soldado, su figura femenina y ni un céntimo en el bolsillo pero con dos pistolas se dedico a perseguir rateros, y poco a poco paso a la caza mayor.

Holly llego al pueblo en su reptil, no había nadie para impedirlo por que de hecho el predicador ya había llegado por ese mismo camino, se acerco a la cantina un rápido vistazo le hizo conocer cuantos de los hombres de Pitt había en el lugar, y no le costo montar una trifulca para distraerlos mientras abandonaba el edificio y buscaba un lugar para dormir, finalmente se apostó tras unos barriles en la calle, entre dos edificios y allí se durmió sin ser vista.

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Por algún motivo desconocido la gente le atribuía a Pitt el hecho de ser un hombre listo, pero en realidad era un hombre afortunado, la fortuna le había sonreído y el la había disparado robado y saqueado, así era Pitt, cuando Jorah acabo el trabajo se fue a su habitación en una casa cercana, la habitación no estaba en alquiler pero su ocupante se la había cedido a Pitt cuando este le había apuntado con un arma allí Pitt tubo su ultimo sueño, a la mañana siguiente se paseo por pueblo aterrorizando a sus gentes, inconsciente como era de que una mira le apuntaba desde lo alto, que una pistola le apuntaba desde un callejón y que el predicador llevaba un colt con balas con su nombre, se le unieron algunos de sus hombres, entonces empezó el tiroteo.

La primera bala alcanzo a uno de los hombres de Pitt en la cabeza, este se había puesto en medio, Pitt saco su gatlin y apunto en derredor con sus hombres, buscando al pistolero que había hecho el tiro, no paso nada, alguien lanzo una dinamita encendida entre el grupo, solo Pitt fue tan rápido como para alejarse, sus hombres yacían muertos casi todos en bastantes trozos, llego una sarta de disparos desde un callejón y le dieron en el hombro, pero la prótesis le salvaba de ses dolor, otro disparo mas llego, desde las alturas, apunto con su gatlin y Pitt disparo y no paso nada, ni una bala abandono el arma, entonces el predicador se acerco caminado hacia el y Pitt reconoció la furia en sus ojos, intento sacar su pistola pero el predicador con su Colt hizo un disparo reventándole la mano, otro mas y estaría muerto, así que suplico por su vida y de pronto tres balas desde distintos puntos de la calle le ahorraron a Pitt el juicio de los hombres.

Los hombres de Pitt apostados alrededor del pueblo no se quedaron a descubrir que había pasado y lo demás ya es historia.


Esta es la historia del fin Pitt Gatlin