miércoles, 21 de octubre de 2015

La mano mecánica - Primera parte "La mano tendida"

Después de diez minutos examinando en silencio los diagramas de todos los componentes, los esbozos del resultado final y las indicaciones manuscritas aquí y allá con una escritura difícil de entender, en ocasiones inclinadas para aprovechar el espacio, el artesano levantó de nuevo la cabeza hacia su potencial cliente. La luz que daba la lámpara de gas anclada en la pared a su derecha se reflejaba en sus ojos, los cuales le miraban con una intensidad que poco faltaba para ser calificada de maniática. Aquel muchacho mal afeitado y con ojeras tampoco se había movido lo más mínimo mientras esperaba pacientemente su veredicto. Y antes de eso, según le habían dicho los aprendices, había pasado todo el día esperando en la puerta del local a que él regresara de su viaje al caer el sol. Aunque no lo reconocería nunca, esa insistencia le ponía algo nervioso. Inicialmente había pensado que estaba ante un loco, pero algo en la determinación con que le entregó la carpeta ahora abierta sobre el escritorio le hizo aceptarla. Ahora estaba más inclinado a no calificarlo de demente, pero seguía sin saber muy bien cómo tildarlo en su lugar.

-Joven, tiene usted una letra espantosa. - Fue lo primero que dijo para romper el silencio incómodo que pesaba en la pequeña estancia que separaba la calle de su taller, la cual no era más que un recibidor donde tratar con el público.

-Podría ser peor, teniendo en cuenta que soy diestro, o más bien lo era. - Levantó el brazo derecho, que acababa en un puño de camisa abotonada sobre una almohadilla para ocultar lo que evidentemente era un muñón. El dueño del establecimiento se había fijado en ello antes incluso de entrar el chico por la puerta y al recibir los planos ya sospechaba lo que éstos mostraban.- He tenido que educar a la otra mano para que asuma la labor de su hermana perdida, y soy consciente de que el resultado es mediocre. En cualquier caso, con una no me basta. - Enarcó las cejas brevemente, pero continuó con mirada ansiosa. - Entonces, ¿qué me dice? ¿Podrá fabricar la pieza o no?


-Claro que puedo. - Llevaba más años que la mayoría de sus competidores en el gremio, casi cincuenta si no le fallaban su memoria y las cuentas, y podía y de hecho solía alardear de que más de un aristócrata lucía orgulloso alguna de sus creaciones. Ese pensamiento le hizo inmediatamente recordar que en esta ocasión no parecía encontrarse ante un buen pagador, al menos juzgando por su aspecto... Se pasó una mano por la canosa barba, mirando distraído hacia los planos. - Pero no saldrá barato.

-El dinero no será un problema. - Su visitante cerró los ojos por un momento, inspirando hondo, y se echó hacia atrás sobre el respaldo de la silla. Al artesano le pareció aún más cansado y atormentado de lo que le había parecido al entrar a la tienda. - Me preocupa más saber que es posible construirla con las especificaciones que necesito, no soy experto ni de lejos en prótesis mecánicas y me he guiado más por intuición que por otra cosa para…

-Tendré que cambiar el esquema de conexión a los nervios, la cosa no es tan sencilla como se suele creer la gente. - Interrumpió al joven antes de que empezara a dispersarse porque había un punto que le picaba la curiosidad por encima todo lo demás. - Pero acláreme, ¿de dónde ha sacado ese... diseño para obtener electricidad? No acabo de entenderlo pero estoy seguro de que es la primera vez que veo algo semejante.

-Es propio. - El hombre no pudo evitar un gesto sorpresa, que provocó un breve esbozo de deleite en el rostro del cliente. - No me parecía muy operativo tener que llevar siempre encima baterías de repuesto para los accionadores de los músculos galvánicos, así que he dedicado los últimos meses a desarrollar un filtro catalítico de glucosa. - El asombro en el rostro de oso del dueño del taller hizo que repitiera aquello. - Básicamente extrae azúcar de la sangre y genera una microcorriente eléctrica a partir de él. Requiere recambios de vez en cuando, por supuesto, pero éstos son mucho más ligeros, y más baratos y fáciles de conseguir que un acumulador voltastático común.

-Paténtelo y se hará rico. - Es lo único que consiguió decir. La cabeza casi le daba vueltas. Eso podía ser toda una revolución en el gremio si...

-Ya lo he hecho. - Una sonrisa lobuna marcó su rostro, y por un momento sus ojos recuperaron aquella intensidad brillante de antes. - ¿Le interesaría explotarla en exclusiva?

Antes de ser enteramente consciente de que lo estaba haciendo y sin mediar palabra, se levantó bruscamente de su silla con los ojos como platos y extendió la mano derecha por encima de la mesa a la que ambos estaban sentados. Tenía que atrapar aquella oportunidad antes de que pasara de largo, incluso aunque a él no le quedaban muchos años en activo, sus hijos seguro que se harían ricos si… En ese momento reparó en que el otro le miraba con cara de circunstancia levantando ligeramente en brazo tullido, así que murmurando una disculpa por la falta de tacto cambió el brazo que presentaba.

-¡Por supuesto! - Sólo entonces abrió la boca, excitado por las perspectivas. - Entiendo que tendrá sus condiciones, pero seguro que podemos llegar a un acuerdo en el que ambos… - Dejó la frase en el aire.

-Claro, claro. - El joven se levantó también y alargó el brazo izquierdo para sellar el apretón a la vez que sonriendo le decía, repitiendo sus palabras - Podrá explotar la patente del catalizador en solitario si a cambio me construye esa mano sin coste alguno para mí. - Aquí nuevamente le pilló por sorpresa, y no pudo lamentar suficiente que su cara dejara traslucir de nuevo su asombro, porque el inventor se apresuró a añadir como si se le acabara de ocurrir en el momento - Y un porcentaje que podemos discutir más relajadamente delante de una cena como está mandado. ¿Le parece bien? - La sonrisa se amplió más, recuperando aquel aspecto de lobo. - No he comido apenas en dos días por terminar el diseño cuanto antes y estoy famélico.

Continuará...

Eric Rohnen

2 comentarios:

  1. Muy bueno. Me ha sorprendido tu forma de escribir, no esperaba tanto nivel. Enhorabuena por el texto.

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